22/5/08

Si una alarma no funciona bien

La gente suele acudir a las bibliotecas a estudiar. Sí, es verdad que a veces nos distraemos, y que otras tantas nos ponemos a charlar de los temas menos relacionados con el estudio. Pero al menos, su fin último es albergar a gente para estudiar.

Hay dos hechos que me fastidian de la biblioteca de la facultad. El primero de ellos es que la gente parece no saber el significado de la palabra “modo silencio” (o “modo reunión”, o como se llame en el vuestro) del móvil. No es tan difícil, sólo consiste en poner el móvil sin sonido pero con vibración, así te enterarás de la llamada de ese alguien que marca tu número para recordarte lo estupendísimo/a de la muerte que eres. No sólo tenemos que aguantar pitiditos de móvil (a cada cual más hortera) con una frecuencia insana, sino que nos enteramos de los principios de las conversaciones, cuando el susodicho/susodicha comienza a hablar antes de abandonar la biblioteca.

El otro tema que fastidia es que parece que han encargado la fabricación de la alarma al taller de Papá Noel. Una de cada dos veces que una persona saca un libro, el arco con la alarma pita. Pita dos veces, una cuando la persona sale, y otra cuando entra para asegurar que no ha cogido el libro sin pasarlo por la máquina que legalmente corresponde. Y digo yo: ¿no pueden hacer revisar esa alarma? Y eso que a día de hoy, al menos mientras he estado yo allí, nunca han robado nada... Por cierto, que el otro día saqué un libro de esos que llevan el distintivo amarillo de la biblioteca, y no pitó... qué hija de puta.

Hay otros muchos aspectos de la biblioteca que son escalofriantes, como el incesante pitido que nos dejará a todos sordos y con fuertes instintos asesinos al acabar la carrera, el sonido similar al de una demolición del edificio contiguo, que aparece de vez en cuando (siempre en el momento en que más concentrado estás, para asustarte), o los crujidos de las sillas (una sí y otra también), que provocan dolor de cabeza y más instintos asesinos.

Pero, al fin y al cabo, le tenemos cariño, porque es el lugar donde algunos pasamos la mayoría de horas del día. ¿Acaso no te enseñaron a respetar y amar el hogar?

2 comentarios:

f.ode dijo...

Es nuestra querida casita xD.

marcos dijo...

No te olvides de los bibliotecarios, personas que pasan horas y horas "trabajando" para los estudiantes y gracias a que hay estudiantes, pero de todas formas te odiarán aunque sea la primera vez que entres.
Todos somos vagos charlatanes y robalibros hasta que se demuestre lo contrario.

PD Muy buen blog